Sostiene Pereira – Antonio Tabucchi

Sostiene Pereira es un relato difícil de clasificar. Podría decirse que se trata de una novela histórica: Lisboa, 1938; la dictadura de Salazar, la vecina Guerra Civil española, censura de prensa y represión policial. Por otra parte, los personajes que desfilan por sus páginas parecen salidos de una fábula: Monteiro Rossi, un joven tan idealista como descerebrado; Manuel, el lacónico camarero del Café Orquídea; Celeste, la chismosa portera de la oficina de Pereira; el afable doctor Cardoso; don Antonio, el cura atormentado. Muchos de estos personajes pertenecen a lugares comunes de la literatura, y más de un lector creerá habérselos topado en otras ocasiones. No obstante, hay una figura que destaca entre todas las demás, pues reluce con el halo de todo un arquetipo de la literatura universal y es, al mismo tiempo, creación original de Tabucchi: el señor Pereira.

“El señor Pereira me visitó por primera vez una noche de septiembre de 1992”, explica Antonio Tabucchi. “En aquella época no se llamaba todavía Pereira, no poseía trazos definidos, era una presencia vaga, huidiza y difusa, pero que deseaba ya ser protagonista de un libro. Era sólo un personaje en busca de autor”. En apenas un año, el escritor dio vida a un personaje de rasgos muy particulares: su gusto por la limonada con azúcar y la omelette a las finas hierbas, sus artículos sobre literatura francesa, su fe católica pero sin resurrección de la carne –“Todo aquel sebo que le acompañaba cotidianamente, el sudor, el jadeo al subir las escaleras, ¿para qué iban a renacer?”, sostiene gracioso Pereira–, sus achaques del corazón y sus sueños sobre los años universitarios en Coimbra.

Pero Pereira es mucho más. Su figura aspira por derecho propio a ser un personaje memorable; desborda las particularidades históricas y sus acciones, en apariencia intrascendentes, tienen un regusto universal. “Era un símbolo y una metáfora”, afirma Tabucchi. Sus reflexiones sobre la muerte, en el mismo inicio del relato, sus necrológicas premortem para la página cultural del Lisboa, sus conversaciones con el retrato de su difunta esposa… Todo ello nos habla de Pereira como de un hombre para quien todo pasado fue mejor, y todo futuro llega ya “demasiado tarde”. Su triste cuartucho de trabajo –“en el que zumbaba un ventilador asmático y donde siempre había olor a frito por culpa de la portera”, sostiene Pereira– es una elocuente imagen de su vida, estancada en la mediocridad. Pereira es un muerto prematuro.

Aunque todavía queda un rescoldo de vida que, escondido en la conciencia del personaje, aguarda el momento de brillar. Su inesperado encuentro con Monteiro Rossi –un joven inconsciente en quien Pereira cree ver al hijo que nunca tuvo– dará comienzo a una serie de peripecias que, poco a poco, van a situar al viejo periodista frente a la posibilidad de tomar una decisión que cambie su vida. En palabras del autor, Sostiene Pereira es la historia de “una elección, un tormento, una vida”. El logro de Tabucchi está en que su historia, tan impregnada de moralidad, huye en todo momento de un moralismo dramático: el relato se desenvuelve con el encanto de un cuento, con la sencillez del que declara frente a un tribunal.Es así como está planteada la narración, salpicada constantemente con esa cándida coletilla: “sostiene Pereira”.

Esta posibilidad de un cambio en el personaje queda incoada en una conversación que mantiene Pereira con una compañera de viaje:

“He notado que estaba leyendo un libro de Thomas Mann, dijo Pereira, es un escritor que aprecio mucho. A él tampoco le hace feliz lo que está sucediendo en Alemania, dijo la señora Delgado, yo no diría que esté contento, no. Quizá yo tampoco esté contento con lo que está sucediendo en Portugal, admitió Pereira. La señora Delgado bebió un sorbo de agua mineral y dijo: Pues, entonces, haga algo. ¿Algo como qué?, contestó Pereira. Bueno, dijo la señora Delgado, usted es un intelectual, diga lo que está pasando en Europa, exprese su libre pensamiento, en suma, haga usted algo. Sostiene Pereira que hubiera querido decir muchas cosas (…). Pero no dijo nada de todo ello, Pereira, dijo solamente: Haré lo que pueda, señora Delgado, pero no es fácil hacer lo que se puede en un país como este para una persona como yo, sabe, yo no soy Thomas Mann, soy sólo el oscuro director de la página cultural de un modesto periódico de la tarde (…). Lo comprendo, replicó la señora Delgado, pero tal vez pueda hacerse todo, basta con tener voluntad para ello. Pereira miró por la ventanilla y suspiró.”

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Antonio Tabucchi

Antonio Tabucchi (1943-2012) es un novelista italiano, tal vez uno de los más reconocidos de las últimas décadas. Muchas de sus obras destilan un profundo cariño por Portugal y la cultura portuguesa. Entre sus títulos publicados en castellano, todos en la editorial Anagrama, destacan Piazza d’Italia, La cabeza perdida de Damasceno Monteiro, Pequeños equívocos sin importanciaLa línea del horizonte y Sostiene Pereira. Esta última novela fue llevada al cine en 1995 por el cineasta italiano Roberto Faenza, contando con Marcello Mastroianni en el papel de Pereira.

Palzol

DATOS DEL LIBRO

Título – Sostiene Pereira. Una declaración.

Autor – Antonio Tabucchi.

Páginas – 184.

Precio – 8,71 euros.

Editorial – Anagrama.

Lugar y año de publicación – Barcelona, 1995.

ISBN – 978-84-339-0680-9.

Traducción – Carlos Gumpert y Xavier González Rovira.

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