San Manuel Bueno, mártir – Miguel de Unamuno

En el imaginario pueblecito de Valverde de Lucerna todo el mundo admira a su párroco, Don Manuel Bueno. El cura lleva una vida de oración y entrega tales que sus feligreses ya empiezan a pensar que el hombre es verdaderamente santo. Nadie duda que una vida como ésa se fundamenta en una profunda y arraigada fe en Cristo y en la Iglesia.

¿O no? Ángela y Lázaro, dos jóvenes del pueblo, conocerán en profundidad el alma de Don Manuel, un ser que vive atormentado por la mentira y la desesperanza y que, no obstante, conduce su vida de forma verdaderamente heroica, como lo haría un mártir.

Éste es, sin lugar a dudas, uno de los libros que más me han hecho pensar nunca. En una brevísima novela, casi un cuento largo (53 páginas en esta edición), Unamuno consigue sembrar en el lector el germen de una duda de la que ya nunca podrá liberarse: ¿Existe Dios? ¿O es más bien el hombre el que, incapaz de soportar el sufrimiento y la injusticia de este mundo, ha inventado un ser ultraterreno al que llorar y en el que consolarse? Y, lo que es quizás más importante, ¿Es preferible vivir en la verdad, por descarnada que ésta sea, o llevar una existencia falsa pero llena de esperanza? El fragmento que he elegido es conocidísimo, y concentra en pocas pero muy duras palabras la problemática tratada en la novela:

“Y no me olvidaré jamás del día en que diciéndole yo: “Pero, Don Manuel, la verdad, la verdad ante todo”, él, temblando, me susurró al oído -y eso que estábamos solos en medio del campo-: “¿La verdad? La verdad, Lázaro, es acaso algo terrible, algo intolerable, algo mortal; la gente sencilla no podría vivir con ella”. “¿Y por qué me la deja entrever ahora aquí, como en confesión?”, le dije. Y él: “Por que si no, me atormentaría tanto, tanto, que acabaría gritándola en medio de la plaza, y eso jamás, jamás, jamás. Yo estoy para hacer vivir a las almas de mis feligreses, para hacerles felices, para hacerles que se sueñen inmortales y no para matarles. Lo que aquí hace falta es que vivan sanamente, que vivan en unanimidad de sentido, y con la verdad, con mi verdad, no vivirían. Y esto hace la Iglesia, hacerlos vivir. ¿Religión verdadera? Todas las religiones son verdaderas en cuanto hacen vivir espiritualmente a los pueblos que las profesan, en cuanto les consuelan de haber tenido que nacer para morir, y para cada pueblo la religión más verdadera es la suya, la que le ha hecho. ¿Y la mía? La mía es consolarme en consolar a los demás, aunque el consuelo que les doy no sea el mío». Jamás olvidaré estas sus palabras.”

Miguel de Unamuno (1864-1936) es uno de los escritores y pensadores españoles más conocidos, entre otras cosas por formar parte de la Generación del 98, iniciada por Baroja, Azorín y Maeztu. Unamuno fue una de las personalidades más influyentes en la vida intelectual y política de su tiempo: Tras estudiar Filosofía y Letras en Madrid, ganó una cátedra de griego en la Universidad de Salamanca, de la que fue nombrado Rector con tan sólo 36 años. Sus opiniones políticas contrarias al Régimen de Franco tuvieron como consecuencia que se le destituyera de dicho cargo hasta dos veces, las mismas que le fue después restituido. Fue elegido diputado de las Cortes Republicanas por Salamanca entre 1931 y 1933. En lo personal, se puede decir que Unamuno fue un hombre de familia: se casó con Concepción Lizárraga, de la que estaba enamorado desde que la conociera siendo niño en las catequesis preparatorias de la Primera Comunión. Siempre estuvo muy unido a su esposa, con la que tuvo nada menos que nueve hijos. Buen amigo de sus amigos, llegó a reunirse personalmente con Francisco Franco para rogar -inútilmente- clemencia por las vidas de varios de ellos, que habían sido encarcelados por su oposición al Régimen.

Su obra es extensa y variada. Aunque quizás lo más conocido sean sus novelas (Niebla, Abel Sánchez o La tía Tula, entre otras), también escribió poesía (por ejemplo, su maravilloso poemario El Cristo de Velázquez), y varios ensayos en los que condensó su peculiar pensamiento filosófico, entroncado en la la disciplina llamada Filosofía de la Religión.

Miguel de Unamuno

Os animo a que lo leáis, no se tarda nada y merece la pena.

Max Estrella

DATOS DEL LIBRO

Título – San Manuel Bueno, Mártir

Autor – Miguel de Unamuno

Páginas – 176

Precio – 8,40 €

Editorial – Cátedra

Año y lugar de publicación – 2006, Madrid

ISBN – 9788437601854

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