A sangre y fuego: Héroes, bestias y mártires de España – Manuel Chaves Nogales

Recomendado por mi padre, me leí éste libro el año pasado, rápido y sin detenerme, y casi no me dejó huella. Me pasa a menudo, tener tanta hambre que apenas saboreo nada. Pero hace pocas semanas, después de leer en Jot Down un artículo excelente sobre Manuel Chaves Nogales y el injusto ostracismo al que habían sido sometidas su obra y su figura,  me sentí en deuda con él, me acordé de éste título y lo cogí otra vez.

En el comentario que precede al prólogo del autor, titulado La (imposible) tercera España, se dice todo de él. Todo lo importante, al menos. Me quedo con que eligió no elegir bando durante la triste contienda civil en España, y que ello le condenó a la soledad, preferida antes que cerrar los ojos a las atrocidades cometidas por unos y otros. Tal descripción del periodista sevillano me admiró, y decidí que una forma de pagarle sus esfuerzos era leerle y recomendarle, más aún cuando las heridas de nuestra guerra civil continúan hoy, de algún modo, abiertas.

“Ni blancos ni rojos tienen nada que reprocharse. Idiotas y asesinos se han producido y actuado con idéntica profusión e intensidad en los dos bandos que se partieran España.” 

El prólogo del autor es absolutamente sensacional y lo que viene después son narraciones reales, sinceras, llenas de pasión ciega y patriotismo estúpido, a veces románticas y bellas a la vez que trágicas. La sobria y simple belleza castellana. A sangre y fuego contiene 9 relatos, episodios extraídos de hechos verídicos. En ellos se narran sucesos de uno y otro bando, que tienen en común el ser testimonios del odio que le suscitaban al autor la estupidez y la crueldad de la guerra, y que animan al lector a contemplar y considerar, aún hoy, el valor y la posibilidad de una tercera España.

Con una apropiada contextualización histórica, el lector lee sobre la tensión que creaban en Madrid los continuos bombardeos; o sobre un terrateniente que termina desencantado (como el autor) al ver lo que ocurre cuando un ideal es llevado al extremo; también cuenta cómo el bando republicano era un conjunto de subdivisiones con un enemigo común, cuya desorganización y falta de liderazgo les convertía en un obstáculo poco sólido frente al disciplinado ejército rebelde; o el curioso relato sobre un artista que viaja por la España republicana tratando de salvar de la guerra piezas de arte, tesoro común de los españoles, testimonio de lo que una vez fuimos; y sobre las fuerzas moras que pelearon junto a los nacionales o sobre un líder cobarde de la Falange. Con estas y otras escenas crea el periodista sevillano un retrato objetivo y neutral de lo que ocurrió  y ocurriría en los tres años de contienda.

A partir de ellos, Chaves Nogales parece querer decir: “Mirad lo que ocurre, ¿es que no os dais cuenta de lo horrible que es todo esto, del poco sentido que tiene? ¿Que en ambos bandos se están cometiendo barbaridades en nombre de la república, la libertad, o Dios, o España?”

Dice el propio autor en el prólogo que si un bando decidiera fusilarle, el otro no se hubiera opuesto. Y es que fue valiente al desenmascarar y señalar las tropelías de unos y de otros, que tras ideales elevados y en su nombre cometían las canalladas más miserables. Proclama la dura verdad. Que el pueblo no era el pueblo sino otra dictadura, en la que la libertad se castigaba de igual manera que el castigo que aplicaban los fascistas a los republicanos; que el ejército nacional, con mayores recursos , se aprovechó de su superioridad para establecer con mano de hierro la vuelta a la disciplina y el orden en un bando republicano que no era en su mayor parte sino un conjunto de campesinos mal organizados y ciegamente enardecidos que se hacían matar unos detrás de otros. Manuel Chaves Nogales, como narrador y no como juez, pero “abatido y asqueado”, a través de estos relatos, y sin reconocer ya a sus compatriotas, concluye: ésta guerra no tiene sentido.

Nogales

Manuel Chaves Nogales

Chaves terminó este libro en el exilio, en París, en mayo de 1937, cuando aún faltaba mucha guerra y mucha sangre por derramar. Había visto ya suficiente como para saber que lo que quedaba por venir iba a ser una prolongación de la agonía de un país que se desangraba. Sabía ya que la nuestra sería una guerra a la larga sin vencedor, que la herida tardaría muchos años en cerrar y que toda España pagaría durante muchos años el conflicto pasando hambre y penurias.“Me fui cuando tuve la íntima convicción de que todo estaba perdido y ya no había nada que salvar, cuando el terror no me dejaba vivir y la sangre me ahogaba.” 

Manuel Chaves Nogales nació en Sevilla en 1897. A los 14 años ya iba con su padre a la redacción de El Liberal y colaboraba de tanto en cuando. Fue redactor allí y colaboraba en otras publicaciones como El Noticiero Sevillano. A Madrid llega en 1922, con cierta reputación ganada desde Sevilla, y comienza a trabajar en El Heraldo y a publicar sus primeras obras. Como se cuenta al principio del libro, Chaves Nogales vivió la edad de oro de los diarios. Fruto de esta época es su obra Un pequeño burgués en la Rusia roja, resultado de su viaje de diez mil kilómetros por la Europa de entreguerras. Apasionado de la aviación, se servirá de este medio para escribir entre otros sobre los personajes exiliados tras la revolución de los soviets. Más tarde trabajaría en Ahora junto a Unamuno, Baroja o Maeztu. Al final, cuando el gobierno republicano traslada el gobierno de Madrid a Valencia, a finales de 1936, se verá obligado a dejar a su familia y exiliarse, primero a París y más tarde a Londres. Allí trabajará para el Evening News y el Evening Standard. 

Su extensa y apasionada carrera de periodista nos dejó títulos como Juan Belmonte. Matador de toros. Su vida sus hazañas o El maestro Juan Martínez que estaba allí, además de otras recopilaciones posteriores de sus crónicas y artículos periodísticos, que nos permiten leerle y poder rendirle homenaje, aunque sea tarde.

Manuel Chaves Nogales murió solo en un hospital de Londres de una peritonitis y una dilatación de estómago en mayo de 1944, a los 46 años. Se cuenta que su muerte no fue mencionada en ningún medio español de la época.

Os dejo un fragmento:

 

Al principio todo fue bien. Echamos al cura y al cabo de la guardia civil. Los tres o cuatro ricos que había en Sanbrian se fueron ellos solos, y los del sindicato se pusieron a mangonear, por aquello de que siempre ha de haber alguien que mande. No hubo ninguna muerte, eso sí, pero los del sindicato entraron en las casas de los ricos, se apoderaros de los bienes que habían dejado y los repartieron entre los pobres. Estaba mal hecho, señor, y muchos infelices ni siquiera se atrevían a tomar lo que les daban. Pero a los pocos días, como temíamos, volvieron al fin los hijos de los señores, los señoritos. Venían en tres o cuatro automóviles y  traían fusiles y pistolas. Para asustar al pueblo entraron disparándoles sin ton ni son, a diestro y siniestro. Venían por la tremenda, y por la tremenda los recibieron los mozos del pueblo. Apostados en una esquina los aguardaron con las escopetas echadas a la cara y cuando los tuvieron a tiro los achicharraron. Así cayó ese jefe de ellos, cuya vida tan cara hemos pagado. Venían matando, señor, ¿cómo querían ser recibidos?

Los demás huyeron; alguno iba malherido. Los mozos del sindicato se quedaron muy ufanos, pero ya recelábamos que aquella muerte habíamos de pagarla, aunque nunca creímos que nos la cobrarían tan cara. Ocho o diez días después nos dijeron que venían tropas de Valladolid. ¡Qué tropas, señora, qué tropas! No son peores los chacales. Al principio se les hizo resistencia. ¡Nunca la intentáramos! Las máquinas que traían vomitaban fuego y plomo sobre el pueblo. Los hombres caían segados como mieses. No pudieron resistir y se fueron al campo para seguir luchando. Los que quedamos en el pueblo pusimos banderas blancas y nos encerramos en nuestras casas a esperar que llegasen las tropas. ¡ojalá hubiésemos luchado hasta el último instante de nuestras vidas! Aquellas tropas de moros y renegados fueron casa por casa rompiendo las puertas a culatazos y matando delante de sus mujeres y sus hijos a cuantos hombres encontraron, jóvenes y viejos, amigos y enemigos, buenos y malos, rebeldes y sumisos. No quedó uno solo. En Sanbrian no quedó un solo hombre con vida.

Fragmento del relato ¡Viva la muerte!

CSDL


Enlaces de interés

Un artículo soberbio en Jot Down a raíz de la aparición de un libro-documental sobre el periodista sevillano Manuel Chaves Nogales

Prólogo del autor 

DATOS DEL LIBRO

Título – A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España.

Autor – Manuel Chaves Nogales

Páginas – 320

Precio – 17.95€

Editorial – Libros del Asteroide

Lugar y año de publicación – Barcelona, 2013

ISBN – 9788415625575

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Acerca de CSDL

Periodista, pero vamos. Profesor en potencia. Lector, caminante. Cine, fútbol y radio. Miguel Delibes, J.D. Salinger, Raymond Carver y Richard Ford.

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